Breaking Bad – 5×10: ‘Buried’

SKYLER DOS CARAS Y EL TESORO DE OZYMANDIAS

 

Ficha Técnica

Serie: Breaking Bad
Temporada: 5
Capitulo Nº: 10
Titulo Capitulo: Buried
Fecha de Emisión: 18/08/2013

Crítica
 
Breaking Bad trata sobre la traumática transformación de un fracasado y maltratado profesor de química de instituto a un temido y respetado narcotraficante de drogas. Walter White es el indiscutible protagonista del relato, ya sea de forma natural o a través de sus incontables daños colaterales. A su alrededor pululan varios personajes, algunos de ellos inolvidables, y otros más funcionales, que son los que le dan continuidad y veracidad a la historia con sus contadas apariciones. Skyler, Gus, Mike, Saul, Jesse, Lydia, Hank, Tuco y un largo etcétera. Su denominador común es Walt, sin duda, pero todos y cada uno de ellos posee una rica vida interior. Gracias a eso no faltan episodios en la serie en donde la estrella de la función apenas aparezca o, al menos, su trama no sea la principal. Recordemos a Skyler en la segunda temporada, Hank en la tercera o a Jesse en la cuarta. Y el programa no se ve resentido en absoluto, lo que es una muestra infalible de la calidad de los guiones y la modélica construcción de personajes, tanto protagonistas como secundarios (incluso los secundarios ocasionales). Por tanto, si en el anterior episodio, Blood Money, se nos mostraban las consecuencias del descubrimiento de Hank desde el punto de vista de Walt, en este Buried toca que Skyler, Marie y el propio Hank sufran los efectos negativos de este hecho. Por consiguiente, este segundo capítulo de la nueva temporada es un verdadero laberinto emocional para esos tres personajes y admito que algunas reacciones me han sorprendido. Y mucho. Volvemos a esa narración pausada más propia de las dos primeras temporadas que de las dos últimas, donde los personajes hacían avanzar la trama con sus relaciones, sus conversaciones o sus maneras de racionalizar (o no) las cosas que les iban sucediendo. La tendencia a los diálogos provoca que la acción exterior se minimice y la serie crezca de dentro a afuera, mediante una reflexiva búsqueda del porqué, de razones de ser de peso, de funcionamientos lógicos de la mente humana y de las justificaciones psicológicas pertinentes que marquen las trágicas acciones futuras. Lo que viene siendo desarrollar personajes y no máquinas para que nos interesen y entendamos sus métodos de comportamiento. Salvo, y esto ya es reincidente, Jesse Pinkman, que sigue anclado en un estado mental casi vegetativo que hace su presencia menos interesante de lo que realmente sabemos (porque nos lo han mostrado antes, porque hemos disfrutado y sufrido horrores con él) que es. Pienso que el Jesse trascendental debe dejar paso a un Jesse furioso, o al menos determinante, puesto que el personaje favorito de un gran porcentaje de seguidores de la serie apenas se distingue de un cactus del desierto. No es menos cierto que se encuentra bajo los efectos de sus propios remordimientos, y que en alguien tan espiritual (como lo llamó despectivamente Heisenberg no hace mucho) como él es un lastre inmenso. Los cuerpos sin vida que han servido para salvarle de la quema son los mismos que ahora le atormentan, aparte de que se encuentra sin perspectivas de futuro y sin ningún rumbo definido. Jesse es una bomba de relojería, un gigante dormido, y todos estamos deseando que despierte, por su propio bien, y el de la serie.
 
skyler
 
Seguramente (y conociendo esta serie me atrevería a eliminar el seguramente), Gilligan ha elegido a Michelle MacLaren como directora de este episodio por la fuerte carga femenina del mismo. Breaking Bad, serie que ha sido acusada de machista en cantidad de ocasiones, vuelve a exhibir su maestría habitual en el estudio de la psique humana, independientemente de si se trata de mujeres u hombres. De hecho, las reacciones y evoluciones de los personajes femeninos han sido lógicas y admisibles, indistintamente de la importancia de sus roles. No son sujetos sin vida, aunque es justo decir que su devenir casi siempre se ha visto marcado por los movimientos de los varones, condicionado este hecho por la propia temática de la historia. Pero en este caso son los hombres los que se refugian en las mujeres, que toman las riendas del relato. Tanto Hank como Walt, en momentos de duda o debilidad, se han visto apoyados en el pasado por Marie o Skyler. Y en Buried ha vuelto a suceder, aunque la connotación del escenario haya cambiado drásticamente. Incluso Lydia es la responsable de la sanguinaria vuelta de Todd y su familia, lo que podría significar una mala noticia para Walt, ya que la posibilidad de que intenten obligarle a cocinar para ellos es alta (¿es por eso mismo por lo qué Walt y Skyler huyen de su casa?). La figura de «La Mamma» en la cultura italoamericana es de suma importancia, algo casi mitológico, y aplicado al mundo mafioso, resulta algo incluso enfermizo. Por ejemplo, en la camorra napolitana la mujer es un simple complemento del hombre, menos en situaciones extremas y de salud (Marie con Hank). A nivel sexual está absolutamente sometida a su pareja (Skyler con Heisenberg no hace mucho), pero gozan de total libertad para afrontar asuntos de negocios (la propia Skyler). Es decir, debajo de ese categórico machismo aceptado por ambas partes se encuentra la base y la parte fuerte de cada relación en la serie, puesto que los hombres tienen varios momentos de endeblez. Y ahí es cuando emerge la mujer, manifestando su poder y su capacidad de decisión en los momentos importantes. Goodfellas (Martin Scorsese, 1990), The Sopranos (David Chase, 1999-2007), On Dangerous Ground (Nicholas Ray, 1951) o They Drive by Night (Raoul Walsh, 1940) son buenos ejemplos de ello. El duelo Walt-Hank se ha convertido en una confrontación entre hermanas furiosas, Skyler-Marie, cuya influencia sobre sus maridos es más elevada de lo que ellos mismos creen. Es Skyler la que, después de pasarse varias temporadas deseando la rendición de su marido, ahora no se la acepta. La excusa oficial (y totalmente cierta) es el bienestar de sus hijos, pero es difícil no ver que la sufridora Sky se siente, puede que por primera vez en su vida, realizada. En el otro bando, Marie interviene activamente para que Hank se decida a ir sin reservas a por su cuñado e incluso su hermana, a pesar de que el agente de la D.E.A. es consciente de que esto supondría su despido por negligencia evidente. Los dos grandes momentos del episodio tienen a Skyler como absoluto epicentro. Sus conversaciones con Hank y Marie son de los momentos más duros de la serie a nivel emocional y representan un punto de no retorno para los tres personajes. Vamos, pues, a analizar ambos instantes.
 
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Llevábamos años esperando el momento en el que Hank descubriese por fin a Walt y su red de mentiras se viniera abajo, pero, ¿Cuáles son las consecuencias de este hallazgo? A parte del obvio peligro de cárcel que corre el propio Walt, la otra gran damnificada es Skyler, que ha ido alternando su papel de víctima con el de cómplice de su marido, para finalmente apalancarse en este último rol. De manera que el lugar en el que queda ante Hank y Marie no es el más indicado. La charla entre Skyler y Hank ha sido como la típica escena de cine negro donde el policía de turno intenta camelarse a un pez pequeño para hacerle llegar hasta el pez gordo. Solo que en este caso ambos peces son marido y mujer. Y es que si desde el principio el lenguaje gestual de ambos hablaba a las claras del nerviosismo imperante, pronto se ha visto que Hank tenía las ideas muy claras y que la pobre Skyler estaba constantemente a la expectativa, buscando desesperadamente un agujero donde meterse y no salir de él. El encuadre del sentido abrazo con el que Hank saluda a Skyler es idéntico al que recibe de Heisenberg en el final del 5×01, por lo que automáticamente comparamos ambas Skyler para darnos cuenta de lo mucho que ha cambiado desde entonces. Aún así, Hank la coloca en el papel de víctima del «monstruo» Walt, en parte porque realmente lo cree y porque espera ganarse su confianza para recibir un trato de confidente. Hank habla de llevarse a Walt Junior y Holly, pretende grabar una confesión incriminatoria, recurre a un trato de favor por parte de la D.E.A. e incluso al recuerdo de su hermana Marie, pero Skyler permanece pasiva, expectante, muy nerviosa y callada. Solo cuando el agente Schrader saca a colación el retorno del cáncer de Walt es cuando reacciona, para reclamar la presencia de un abogado que la asesore. Skyler es ahora más mezquina (ha tenido un gran maestro), no se fía de las intenciones de Hank, va más allá y sabe que puede quedarse sin marido, sin hijos y sin patrimonio en pocos meses. El pasado es pasado, y los remordimientos se los lleva el viento (salvo en el caso de Jesse). Hank, que ha ido con la verdad por delante en todo momento, se topa con un muro de silencios y una actitud algo pérfida de su cuñada. El caso del careo entre Marie y Skyler es aún más dramático si cabe al tratarse de un asunto familiar entre hermanas. Es sencillo elaborar un símil entre la reacción de Marie y el modelo redactado en 1969 por la doctora Elisabeth Kübler-Ross sobre las fases mentales por las que pasa un cerebro en una situación extrema. Negación (no quiere creer que su cuñado es quien realmente es), negociación (trata de convencer a su hermana de buenas maneras para que le hable sobre el tema), depresión (Marie recapacita sobre desde cuando le podría estar mintiendo su hermana:accidente de la piscina, muerte de Gus Fring, la compra del lavadero de coches, la falsa trama de las apuestas o el ataque perpetrado a Hank), aceptación (el silencio y las lágrimas de Skyler hablan por si solas) e ira (abofetea a Skyler producto de la impotencia). Estas fases son propias de alguien con un principio de enfermedad mental, y no es menos cierto que Marie siempre ha parecido algo inestable y desequilibrada. Sin embargo, comete el error de despertar a la bestia que su hermana lleva dentro con su pretendida buena acción de llevarse a Holly con ella (¿Estaría Walt Junior desayunando en casa de algún amigo?). En esa escena cargada de tensión, Hank es consciente de que su cuñada está más involucrada de lo que a simple vista parece. No compite solo contra un maníaco criminal, sino contra el amor de una leona hacia sus cachorros.
 
HankJesse
 
Es extraño comprobar como la revelación de una verdad largamente escondida puede provocar cambios de personalidad tan grandes en algunos personajes. Nuestra percepción de ellos se basa en lo que hemos presenciado, en las situaciones que les hemos visto vivir en la serie, en sus buenos momentos, en sus graves problemas, etc. Pero siempre hay situaciones nuevas, siempre hay posibilidad de que un personaje cambie debido al enfrentamiento con algo con lo que jamás había tenido contacto antes, como puede ser el conocimiento de la nueva personalidad de Walt, el abominable Heisenberg. Skyler ya pasó por ese proceso y se ganó la antipatía de muchos durante el mismo, simplemente por reaccionar como una persona normal y ejemplificar la sensatez y la reflexión que a Walt le faltaban. Sin embargo, ahora que Skyler es compañera de correrías de su marido, ahora que lo protege (aunque sea con la excusa de la seguridad de sus hijos) y ha aceptado su lado oscuro, hay una corriente de seguidores más afín a ella. Simplemente por el hecho de que ser «malo» es incluso más humano y más empático que ser «bueno». Las debilidades son más fácilmente reconocibles que las virtudes, nos podemos identificar más con alguien imperfecto que con un personaje blanco sin posibilidad siquiera de convertirse en gris. El colmo de todo esto es que incluso Hank y Marie parecen estar ejerciendo el papel de malos del show, cuando sus fines son beneficiosos para los hijos de Skyler y Walt. Lo máximo que nos puede despertar Hank es pena y lástima (lo siento pero Marie cae mal), básicamente porque si este personaje llegase a triunfar significaría el fin de Walt y, por tanto, de la serie. Tal y como está estructurada Breaking Bad, la victoria del héroe de la función nos llenaría de tristeza en lugar de júbilo y gozo. Aunque, a pesar de los deseos de Marie, no parece un final posible. La decepción de Marie con su hermana es tal que su objetivo no es solo que Walt pague por sus crímenes, sino que sea Hank y nadie de la D.E.A. el que le ponga entre rejas para devolverle la humillación a su hermana, aunque ello suponga un golpe mortal para la familia White. Tintes de tragedia griega en toda regla. Por otra parte, Saul sigue aconsejando a Walt en sus turbios asuntos y, es curioso, pero Saul sabe exactamente lo mismo que Walt e incluso ha colaborado con él en muchas de sus jugadas maestras (Brock, Tío Salamanca, Mike) pero no se le considera un diablo, solo una rata superviviente. Su rol de secundario, su agradecido humor y el dinero como objetivo (no el ego ni montar un imperio) juegan a su favor. No obstante, el bueno de Goodman propone «mandar a Belice» (el mismo sitio donde está Mike) a Hank como solución a los problemas de Walt, a lo que este responde que es una locura. La familia no se toca. Pero esto, lejos de dejar de ser una posibilidad, y unido al último plano del episodio donde Hank se disponía a interrogar a Jesse, me permite elaborar una teoría. Por un lado, Marie y Hank van a ir a por Skyler y Walt y ya hemos visto lo contraria que es Skyler a soltar a sus hijos, por lo que no sería descabellado que empleara cualquier estratagema para impedirlo, más teniendo en cuenta que la actitud y el dinero de Walt permitirían a Skyler mantenerlos de por vida. Por otro lado, Jesse lamenta la ausencia de una figura paterna como era Mike, alguien que, a su manera, era honrado y noble. Descripción que encaja como un guante en Hank Schrader. No sería nada descartable que Jesse, en su actual estado, se diera cuenta de la bondad y la obsesiva búsqueda de justicia de Hank, por lo que colaborando con él podría obtener su redención y limpiar su alma. Pues bien, ¿Y si Walt, altamente influenciado por Skyler, despacha a Hank y Jesse se encoleriza hasta límites insospechados? Es decir, ¿Tan difícil sería qué atase cabos con respecto a otras muertes ejecutadas por Walt? O ahí va también está otra. ¿Y si Huell y Kuby, qué han mostrado un gran interés en este episodio por el dinero de Walt, al que temen, deciden confesar a Jesse el asunto Brock del qué fueron ejecutores? Jesse se lanzaría a por Walt y ambos podrían recoger las sobras sin esfuerzos. ¿Y si Hank empuja a Jesse contra Walt con toda su fuerza para qué ejerza justicia poética y conservar así su empleo (recordemos que si denuncia públicamente a Walt, mostraría su inutilidad por no haber descubierto a su propio cuñado)? Todo esto son simples conjeturas. Una cosa está clara:El tesoro de Ozymandias ya está enterrado en el desierto, donde parece que habitará sin dueño hasta el fin de los días mientras las calles de Albuquerque se tiñen de rojo.
 
PD:Volver a ver a Walt en el desierto, con cáncer, cubriéndose la cabeza a lo Lawrence de Arabia como al principio, débil, frágil…no tiene precio. Faltaba Jesse…

 

Promo del próximo capitulo

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One comment

  1. Este capítulo en concreto, es buenísimo

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